Cinco consideraciones para la rehabilitación canina tras una cirugía ortopédica
La cirugía ortopédica y la rehabilitación postoperatoria pueden maximizar la recuperación de la función de la extremidad de un animal. La cirugía ortopédica puede prevenir la pérdida permanente de la función de la extremidad, mientras que un programa de rehabilitación postoperatoria bien planificado puede prevenir complicaciones que pueden afectar la calidad de vida del animal.12 La colaboración entre los equipos quirúrgico y de rehabilitación contribuye a una rehabilitación exitosa.
A continuación se presentan cinco consideraciones clave para la rehabilitación ortopédica postoperatoria:
Inflamación y dolor
Reparación de tejidos
Rango de movimiento articular
Entrenamiento para la recuperación de la marcha
Entrenamiento de fuerza
1. Inflamación y dolor
Según investigaciones validadas, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se han convertido en el tratamiento estándar para la inflamación y el dolor postoperatorios tras la cirugía ortopédica.4-7 La fase inflamatoria debida a la reparación tisular suele producirse entre 3 y 5 días después de la lesión.8 Sin embargo, el edema, la hinchazón y el dolor asociados a la cirugía ortopédica pueden persistir durante más tiempo. Por lo tanto, el uso de AINE debe adaptarse a cada caso individual. Los AINE pueden utilizarse antes de retirar las suturas, con una evaluación posterior del animal para determinar si se justifica su uso continuado.5-7
Antes del cierre, la infiltración de la zona perilesional con una formulación de bupivacaína encapsulada en liposomas puede ayudar a reducir la estimulación de los receptores del dolor periférico por citocinas proinflamatorias, bloqueando la transmisión del dolor con una duración del efecto de hasta 72 horas.⁹ Se ha demostrado en la práctica clínica humana que los bloqueos nerviosos periféricos proporcionan una mejor analgesia postoperatoria, promueven una recuperación más temprana del movimiento e impactan positivamente tanto en la cirugía como en la recuperación postoperatoria. Los bloqueos nerviosos periféricos también pueden mejorar la tolerancia del paciente a la rehabilitación física postoperatoria inmediata. Si bien el uso de bloqueos nerviosos periféricos en este contexto no se ha estudiado en medicina veterinaria, parecen observarse beneficios similares en perros y gatos.
La crioterapia utiliza bajas temperaturas para reducir la inflamación y el dolor en la zona quirúrgica. La disminución de la temperatura tisular puede reducir el metabolismo del tejido dañado, inducir vasoconstricción, ralentizar la conducción nerviosa sensorial, disminuir la concentración de citocinas proinflamatorias y reducir la excitabilidad muscular. Esto puede disminuir la inflamación y el daño tisular, aliviar el edema y la hinchazón, reducir los espasmos musculares y disminuir el dolor. Se pueden preparar compresas de hielo sencillas envolviendo una bolsa de cubitos de hielo o verduras congeladas en una toalla fina o una funda de almohada. También se pueden usar compresas de hielo de lona comerciales (véase la Figura 1) o sujetarlas alrededor de la extremidad y la articulación afectadas con correas de nailon.

(Figura 1) El tratamiento de hipotermia se realizó envolviendo una bolsa de hielo de lona comercial alrededor de la rodilla del perro.
Se aplicó una bolsa de hielo en toda la articulación de la rodilla, no solo en la parte externa. La otra extremidad posterior se protegió con una manta.
La bolsa de hielo debe ser lo suficientemente grande como para cubrir toda el área quirúrgica, no solo la herida. Se recomienda aplicar hielo durante 10 a 30 minutos cada seis horas. Algunos dispositivos de crioterapia también aplican presión, lo que puede mejorar el contacto entre la fuente de frío y el área de tratamiento. Un estudio demostró que los perros sometidos a cirugía TPLO a los que se les aplicó una bolsa de hielo con presión de aire en la rodilla dentro de las 24 horas posteriores a la cirugía mostraron una mejoría significativa en el dolor, la cojera y la amplitud de movimiento.
2. Cicatrización de los tejidos
La terapia láser (fotobiomodulación o PBMT) expone el tejido a radiación electromagnética de una longitud de onda específica, induciendo un efecto biológico de conversión de electrones y protones. Este efecto biológico incluye la producción y activación de factores de crecimiento, la estimulación del crecimiento celular y la diferenciación de células madre, así como la promoción de la vasodilatación, la angiogénesis, la proliferación de fibroblastos y la epitelización, favoreciendo así la reparación tisular general. No existe una dosis o frecuencia estándar recomendada para el tratamiento con PBMT en medicina veterinaria. Clínicamente, se recomienda el uso de láseres tipo 3B o 4 a dosis de 3-6 J/cm³ a 8-10 J/cm³. Se recomienda la PBMT diaria en el periodo postoperatorio agudo, aumentando los intervalos de tratamiento a medida que avanza la recuperación.
3. Rango de movimiento
Para articulaciones sin contractura muscular, la terapia de movilización pasiva (PROM) es una modalidad de rehabilitación común en el período posoperatorio temprano. Este enfoque reduce eficazmente el dolor y la formación de tejido cicatricial, restaura la flexibilidad articular, mantiene el flujo y la salud del líquido sinovial y previene la atrofia muscular. El procedimiento generalmente se realiza con el paciente en decúbito lateral con la extremidad afectada elevada. Se realizan ejercicios de flexión y extensión lentos y suaves en la extremidad que se está rehabilitando, hasta donde el paciente se sienta cómodo.
La terapia PROM puede suspenderse cuando el paciente sea capaz de apoyar peso de forma constante sobre la extremidad afectada y realizar movimientos activos (AROM). Los métodos que promueven los movimientos activos incluyen caminar con correa, ya sea con o sin ayuda, usar cintas de correr subacuáticas, utilizar escaleras y rampas, y entrenar con circuitos de obstáculos (véase la figura 2).

(Figura 2) Un perro salta vallas con la pata delantera izquierda y la trasera derecha completamente extendidas, mientras que la delantera derecha y la trasera izquierda están completamente flexionadas. Saltar vallas es una actividad versátil que puede favorecer la amplitud de movimiento articular al aumentar la separación y la altura de las vallas, mejorando así la marcha y la fuerza. El perro también desarrolla la fuerza de los músculos centrales.
La natación también es un método para promover el movimiento articular activo. Para los pacientes sometidos a reparación del ligamento cruzado anterior, la natación puede mejorar el rango de flexión en la rodilla y las articulaciones del tarso. 31 Los déficits de extensión articular son un problema común en animales antes y después de la cirugía ortopédica. La terapia en cinta rodante subacuática puede ser más efectiva que la natación para restaurar la extensión articular. 28 La terapia en cinta rodante subacuática puede iniciarse después de que la herida del animal haya cicatrizado, y la profundidad, el ritmo y la duración del ejercicio pueden personalizarse según las necesidades individuales.
4. Entrenamiento para la recuperación de la marcha
El entrenamiento de restauración de la marcha, también conocido como rehabilitación neuromuscular, implica ejercicios específicos diseñados para estimular los nervios y músculos dañados y reconectarlos. Este tipo de entrenamiento puede restaurar la función de la extremidad del animal a su estado previo a la cirugía. Los ejercicios realizados durante el proceso de inervación muscular pueden estimular la reparación de las vías de las neuronas motoras dañadas y atrofiadas, promover la recuperación de las respuestas neuromusculares y restaurar los sistemas de retroalimentación neuromuscular periféricos y centrales, promoviendo así la recuperación de la extremidad afectada. Estos ejercicios de entrenamiento tienen como objetivo principal mejorar el sentido del equilibrio del animal y estimular los reflejos propioceptivos. Estos incluyen terapia en cinta rodante subacuática; caminar sobre diversas superficies (por ejemplo, césped, pavimento duro, tierra, hojas caídas); circuitos personalizados con obstáculos temporales de diferentes alturas y longitudes; recorrer circuitos de obstáculos, conos de advertencia o neumáticos; y entrenamiento de equilibrio en una tabla de balanceo o de pie sobre una pelota de yoga (Figura 3).

(Figura 3) Las patas delanteras del perro se colocan sobre una pelota de yoga oscilante. Esto permite la rehabilitación de la marcha y el entrenamiento de fuerza simultáneos, a la vez que se ejercitan los músculos centrales del paciente.
El entrenamiento adicional puede incluir que el técnico sostenga las extremidades delanteras del paciente mientras camina para crear una postura de baile, o que levante las extremidades traseras para crear una postura de "carretilla" (véase la figura 4).

(Figura 4) El técnico levanta las patas delanteras (A) y traseras (B) del perro hasta colocarlas en posición de carretilla mientras camina. Estos ejercicios pueden utilizarse para mejorar la recuperación de la marcha y fortalecer grupos musculares específicos de las extremidades.
5. Entrenamiento de fuerza
El entrenamiento de fuerza implica principalmente la relajación muscular repetida bajo resistencia mecánica.34,35 Este tipo de entrenamiento aumenta la masa muscular y la fuerza, ayudando al animal a recuperar la masa muscular y la función de las extremidades previas.34 Para obtener resultados óptimos, las cuatro extremidades deben participar simultáneamente, incluyendo la disminución de la profundidad del agua y el aumento de la velocidad de las pistas durante el entrenamiento en cinta de correr subacuática.30 El entrenamiento en tierra también puede emplear enfoques similares: aumentar la velocidad de la marcha o el trote para aumentar la fuerza en las extremidades; entrenar al perro para que use pequeñas mancuernas en los pies; animar al perro a tirar del trineo y aumentar gradualmente el peso; aumentar la altura de la pista de obstáculos y alargar la zancada al realizar "pasos de baile" y/o "caminatas en monociclo"; y caminar por pendientes pronunciadas pueden mejorar la fuerza. Hacer que el animal realice ejercicios repetidos de "sentarse y levantarse" fortalece los músculos de la cadera y las extremidades posteriores, mientras que los ejercicios de "tumbarse y levantarse" fortalecen grupos musculares específicos en el pecho y las extremidades anteriores.
6. Músculos de la fuerza central
Los humanos dan gran importancia a los músculos abdominales y lumbares (un tronco fuerte) porque mejoran el rendimiento atlético. 35,36 Desarrollar la fuerza del tronco en perros y gatos es una tarea relativamente difícil, pero su importancia no se puede subestimar. Cuando un animal se para sobre una plataforma inestable (como una tabla de equilibrio, una pelota de equilibrio semicircular o una pelota de yoga), intenta mantener el equilibrio y evitar caerse. 30 Esto promueve el desarrollo de los músculos del tronco. Mientras el animal está sobre la tabla de equilibrio, rascarse el abdomen puede promover la contracción de sus músculos del tronco. 37 Se puede entrenar a perros y gatos para que rueden a la orden, un ejercicio que también requiere fuerza del tronco. Se puede animar a los pacientes a repetir este ejercicio durante un cierto período de tiempo. 30 Un fisioterapeuta también puede levantar una de las patas delanteras del paciente y la pata trasera opuesta del suelo y hacer que el paciente se pare sobre las dos patas restantes durante un período de tiempo, repitiendo varias veces. 37 Este ejercicio estimula la contracción de los músculos abdominales, de la espalda y de las extremidades superiores, lo que ayuda a fortalecer los músculos centrales.
7. Conclusión
La rehabilitación postoperatoria es un componente esencial del tratamiento ortopédico para perros y gatos. Si bien la investigación de alta calidad es escasa en medicina veterinaria, los métodos de rehabilitación eficaces de la medicina humana pueden aplicarse a estos animales. En cualquier cirugía ortopédica, los planes de rehabilitación postoperatoria deben considerar el control de la inflamación y el dolor, la promoción de la reparación tisular, el aumento del rango de movimiento articular, el apoyo a la recuperación de la marcha y el fortalecimiento muscular.







